ESCENARIO 3: CONTENIDOS EN LA RED, NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

Por: M.B.A. Miguel Allende

Es indudable que con internet y la llamada WEB 2.0, tenemos hoy en día una cantidad casi ilimitada de recursos a los que podemos acudir para consultar datos, estadísticas, noticias, opiniones, conceptos y cualquier cosa que nos interese saber sobre un tema.  A finales de los años 80, poco antes del surgimiento de la World Wide Web (WWW), se nos presentaba la información principalmente en forma de texto, prácticamente no había imágenes y no había vídeo, mucha de ese contenido provenía de servidores de alguna universidad o de grandes empresas.

 Pero a principios de los 90s podíamos ver texto ya con imágenes y en la segunda mitad de la década decíamos que navegábamos la red, gracias a software como el desaparecido Netscape Navigator.   Algunas páginas lograban tener sonido y movimiento mediante GIFs animados y muchos usuarios comenzaron a montar sus páginas personales en servidores que brindaban alojamiento gratuito, tales como http://www.angelfire.lycos.com fundada en 1996. Era una realidad, cualquiera podía publicar algo en la red, podía decir si su color favorito era el verde, si le gustaba la música clásica o si odiaba los días con lluvia, quizá éste pueda considerarse el origen de los modernos blogs del día de hoy.

Actualmente la red nos ofrece contenidos dinámicos, imágenes, sonido y vídeo; es posible interactuar, y hacerlo en forma diferida o en tiempo real, desde la casa, el lugar de trabajo, el salón de clase, la playa o donde quiera que nos encontremos.  Esta facilidad hace que cualquiera pueda expresar una opinión en un foro, colaborar en una enciclopedia en línea como Wikipedia, publicar un artículo en un blog, subir un video a YouTube, sacar una foto y publicarla instantáneamente en Flickr.

Pero todo esto nos hace que nos hagamos algunas preguntas:

¿qué seguridad tengo de que la información en Wikipedia sea confiable?, ¿cómo sé si el artículo que leí en un blog está bien documentado, si la información es verdadera y quien lo escribió es quien dice ser?, ¿es real el video de YouTube o alguien editó la información antes en la computadora?, ¿las fotografías son reales o sólo es un fotomontaje?, ¿cuál información es relevante y cuál no lo es?

Dudas

Se hace evidente entonces que para cualquier usuario de la red y para cualquier profesionista, sin importar el campo en que éste se desenvuelva, es necesario desarrollar una competencia fundamental: saber identificar el grado de confiabilidad de una fuente en internet.  A pesar de esta situación, parece ser que el discurso dominante en las universidades es el de alentar a que los estudiantes exploren la red siguiendo algunas reglas básicas para evaluar la información encontrada.

La Universidad de Alcalá en España, por ejemplo, menciona algunos criterios como son el de identificar al autor del artículo, ver si la información se actualiza periódicamente y si en el contenido se citan fuentes bibliográficas, entre otros.  En la Universidad de Sevilla se recomienda verificar si el autor es especialista en la materia y si pertenece a algún organismo o asociación, ver la fecha en que fue creada la publicación, evaluar la calidad y utilidad de la publicación y ver si la información es objetiva o contiene opiniones tendenciosas.  Por último, el CEFIRE en Valencia, menciona nuevamente la autoría, la relevancia de la publicación, ver a quién va dirigida la información y si hay referencias a otro material.

En la revista Magis del ITESO, el periodista colombiano Javier Darío Restrepo, menciona que un comunicador “tiene la obligación de garantizar la calidad de la información que publica, tanto como el ingeniero de aguas garantiza a la gente la pureza del agua que beberá”.  Sin embargo, menciona que para evaluar la calidad de la información, debemos tomar en cuenta que siempre hay una intencionalidad por parte del autor, por lo que debemos hacer el ejercicio de preguntarnos: quién escribe qué y a qué intereses sirve.  Menciona que aprender a distinguir la confiabilidad de una fuente es una tarea que inicia en la familia bajo la conducción de los padres a través de la crítica y el diálogo, pero debe continuarse en la escuela y posteriormente en la universidad.  Es necesario aprender pues a revisar y contrastar la información de distintas fuentes, escuchar diferentes opiniones y evaluar sus contenidos.

 Tiscar Lara, Directora de Comunicación de la EOI en España, es investigadora y académica en el área de comunicación digital y el uso educativo de las  TIC en Universidades como Harvard y UCLA.  En una conferencia publicada a través de leer.es, nos alerta del peligro de utilizar el primer resultado que nos arroja el buscador en la WEB y de no tener la capacidad para evaluar rápidamente la información que estamos consultando.  Menciona que dentro de las estrategias de marketing que están empleando algunas organizaciones, está la de generar contenidos que pueden parecer muy atractivos para un segmento de la población, que son presentados por usuarios disfrazados de gente común, pero que en realidad son personas que trabajan para grandes empresas y que intentan manipular a sus seguidores, ganar adeptos para una campaña viral, vender un producto o bien filtrar opiniones con respecto a algún tema.

Una crítica fuerte al uso indiscriminado de información obtenida de la red, es la que hace el Dr. David Caldevilla de la Universidad Complutense de Madrid, en un artículo que titula “Internet como fuente de información para el alumnado universitario”.  En su artículo, Caldevilla menciona que a través de su experiencia docente ha identificado un par de problemas que ha traído la llamada era digital.  El primero es en relación a la calidad de la información puesta en la red:

“La información contenida en Internet se “cuelga” o publica sin necesidad de haber franqueado ningún tipo de control de calidad. Mientras que en el mundo “impreso”, para que una obra sea publicada, todo un grupo de profesionales verifican la validez de la información y cuidan rigurosamente el estilo utilizado, siguiendo una serie de parámetros establecidos por el grupo editorial en cuestión, en Internet cada usuario es único responsable, juez y garante, de los contenidos emitidos.”

El segundo problema que el Dr. Caldevilla identifica es el plagio a través del cortar y pegar.  Menciona que anteriormente los alumnos podían copiar la información de un libro, pero al menos eso los obligaba a leer y luego transcribir o en la mejor de las suertes parafrasear al autor.  Actualmente, la tecnología permite que con un par de clics se puedan copiar grandes cantidades de texto sin siquiera haberlos leído y presentar trabajos completos en donde el alumno no aportó nada.  El autor sugiere que los profesores establezcan límites en cuanto al tipo de fuentes que pueden consultarse y que se verifiquen los trabajos entregados introduciendo algunas frases en un buscador como Google para averiguar si el trabajo presentado en realidad había sido subido en la red por alguien más.

No podemos negar que la red nos acerca a un nuevo mundo de posibilidades y que una simple búsqueda en el navegador nos da acceso a miles de resultados en segundos.  Tampoco podemos dar un paso atrás en el tiempo y limitarnos a las viejas formas de consulta de información.  Sin embargo, es necesario que desarrollemos nuevas competencias en torno al uso de los contenidos de la red.  Tenemos que aprender a ser críticos de la información que consultamos, como dice Restrepo; aprender a evaluar los contenidos, como sugieren las universidades; saber  desechar las publicaciones de baja calidad y aprender a distinguir aquellas fuentes que solo intentan manipularnos y mostrarnos una cara falsa o incompleta de la realidad.  De otra manera seremos analfabetas en la era digital.

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2 thoughts on “ESCENARIO 3: CONTENIDOS EN LA RED, NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO”

  1. Hola Miguel:

    Primero que nada quiero decir que me encantó tu publicación. Me atrapo desde el inicio hasta el final.
    Es una información muy útil tanto para mi práctica docente como para mi vida cotidiana.
    La forma en como vas presentando tus hallazgos me parece muy interesante. No había yo caído en la cuenta de muchos de los datos que manejas, por ejemplo yo checaba que el artículo fuera de un autor reconocido, pero no si se actualizaba la información constantemente.

    Con respecto a la wikipedia, tengo sentimientos encontrados :S, regularmente me resulta una fuente de información que yo llamo “primaria”. Esto es, me da cierta información general como para seguir buscando sobre el tema. Lo que no me gusta es que regularmente mis alumnos lo utilizan como fuente única de información :(.

    Me llama la atención lo que rescatas del Dr. Caldevilla sobre la falta de barreras para la publicación de algo, me pregunto si esto es una forma de mayor democracia???? No lo sé, es sólo una inquietud.

    Gracias por todas las fuentes de información que nos proporcionas, me tomaré mi tiempo para leerlas y ver el video con calma.

    Saludos

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