ESCENARIO 2: APRENDER EN RED – NUEVAS FORMAS, MISMOS RETOS

Por: M.B.A. Miguel Allende

Recuerdo los tiempos en los que la fuente principal de consulta era la biblioteca, no la electrónica ni virtual, sino aquella en donde había libros.  Esos que tenían que abrirse y hojearse, en los que muchas veces las páginas estaban tan gastadas que había que tener cuidado para no romperlas.  Algunas veces el libro buscado no estaba disponible, tan solo dos copias y ambas prestadas, había que esperar para acceder a ellos.

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El día de hoy tenemos al alcance blogs, revistas, electrónicas, periódicos, videos y libros electrónicos.  Y gracias a la tecnología actual podemos acceder a ellos prácticamente desde cualquier lugar y a cualquier hora a través de dispositivos que caben en la bolsa del pantalón.  Ya no estamos limitados a la cantidad de ejemplares disponibles en una biblioteca, sino que con una sola copia en algún lugar de la red, todos podemos consultar al mismo tiempo un libro, un texto, un video o una fotografía.  Quizá la única limitación es la capacidad y ancho de banda del servidor en donde se encuentren esos recursos.

Nuestra sociedad actual no está limitada al acervo bibliográfico de una universidad, tampoco a los recursos que se encuentren dentro de la periferia de la ciudad, ni de un país.  Podemos acceder a miles de fuentes de todo el mundo, a contenidos en otros idiomas, revisar copias de ejemplares que ya no se editan e incluso a información que se está generando en tiempo real.  Pero no solo eso, sino que podemos trabajar y colaborar en línea, hacer nuevos contactos, dialogar e intercambiar información en la nube con personas del otro lado del planeta.

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Sin embargo, a pesar de todos estos avances, hay algunas cosas que no han cambiado desde los días de la biblioteca, y es el hecho de que lo que hagamos con la información aún sigue dependiendo de nosotros.  El aprendizaje solo se da cuando nos volvemos usuarios de estos recursos, cuando leemos un contenido y reflexionamos sobre él, cuando contrastamos diferentes puntos de vista y sacamos nuestras propias conclusiones.   Pensar que ahora las nuevas generaciones aprenderán más tan solo porque tiene acceso a la red es un error.  Es tan absurdo como imaginar que alguien aprende simplemente porque carga siempre una mochila con una docena de libros que nunca ha leído y que tampoco sabe qué contienen.

Es indudable que las redes y la tecnología facilitan el aprendizaje, hacen más eficientes nuestros esfuerzos y nos acercan a nuevos saberes.  Pero, dentro de toda esa abundancia, quizá es hoy cuando más tenemos que aprender a discriminar entre la casi infinita variedad de recursos que existen en la red.  El contenido de los libros de la biblioteca casi siempre estaba revisado por una editorial, el autor hacía referencia a trabajos de investigación o bien se jugaba su prestigio al publicar algo.

La mayor parte del contenido en la red no está regulado, muchos de los autores son anónimos, los artículos, imágenes y cualquier otro contenido pueden ser falsos.  Es por eso que necesitamos aprender a discriminar y verificar la confiabilidad de nuestras fuentes, la calidad de información que consultamos, comparar puntos de vista opuestos y decidir a qué recursos vale la pena dedicarles nuestro tiempo.  Siendo tal la cantidad de información, el tiempo se vuelve muy importante, se pueden perder horas en la red y desviarnos del tema para quizá nunca llegar a lo que queríamos conocer.

Pero aprender en red también consiste en saber cómo acceder a los diferentes contenidos, descubrir nuevos recursos, explorar canales de video, blogs, revistas electrónicas, foros, chats e incluso saber utilizar las redes sociales.  Sí, también es necesario aprender a manejar los dispositivos mediante los cuales se accede a la red: el ordenador, el móvil, tableta electrónica y sus respectivas piezas de software, ya no nos basta el cuaderno y el lápiz.

En el ensayo de “la sociedad de la ignorancia” de Antoni Brey, el autor menciona cómo los nuevos aprendices puede ser que estén viendo aparentemente de todo y utilizando la red pero solo de manera superficial, asimilando solo palabras o conceptos aislados, sin una reflexión y sin generar verdadero aprendizaje.

 “Están proliferando a nuestro alrededor individuos incapaces de concentrarse en un texto de más de cuatro páginas, personas que sólo pueden asimilar conceptos predigeridos en formatos multimedia, estudiantes que confunden aprender con recopilar, cortar y pegar fragmentos de información hallados en Internet”

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Una parte de este problema es que se piensa que no hay necesidad de retener ningún dato porque la información estará ahí cuando se le necesite.  Pero la mera información no es conocimiento, y para que ésta se convierta en aprendizaje, es necesario que quien la consulte esté dispuesto a pasar por todo el proceso que esto implica: no solo ver, sino analizar la información, relacionarla con otros saberes, probar diferentes métodos y construir sus propias opiniones.

En la red tenemos más recursos, tenemos más información, tenemos nuevas tecnologías para explorar y tenemos la oportunidad de intercambiar saberes. En resumen tenemos nuevas herramientas para  motivar el aprendizaje, pero seguimos teniendo los mismos retos de siempre: hacer que los nuevos aprendices realmente usen la información, que los temas despierten su interés, profundicen y los motiven no solo a verla, sino a convertirla en aprendizaje y a generar nuevos conocimientos.

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7 thoughts on “ESCENARIO 2: APRENDER EN RED – NUEVAS FORMAS, MISMOS RETOS”

  1. Hola Miguel, además de poner este comentario en la Comunidad, lo transcribo aquí. Con la red, el acceso a la información parece ya un asunto resuelto; más aún, no sólo a la información, sino a las personas que producen esa información, por eso el valor de lo que se sabe se ha ido depreciando y se vuelve importante y valioso lo que una persona es capaz de hacer con la información que tiene. Esta es, quizás, una competencia ahora fundamental.
    Saludos,

  2. Hola Miguel! Me encantó tu punto de vista! Realmente estoy de acuerdo contigo; y la analogía que haces sobre pretender que un joven aprenda tan sólo por tener acceso a la red, es tan ilógico como pensar que alguien aprenda tan sólo por cargar libros en su mochila sin nunca leerlos. Yo también recuerdo con nostalgia ese tiempo en el que pasábamos horas en la biblioteca buscando textos para hacer un trabajo de investigación; de tal manera me marcó esa actividad que todavía recuerdo el primer trabajo de investigación que realicé, en la primaria, con varios libros y un tomo de la enciclopedia Salvat (!!!) sobre las hormigas. Nunca se me va a olvidar ese trabajo.

    ¿Cuántos de los estudiantes de hoy investigan en libro, o se acuerdan de un trabajo? ¡Poquísimos! ¿Cuántos escriben todavía con su propia mano? Cada vez menos. Creo que la solución para este mundo tan complejo que ofrece tantos medios e información ilimitada en tan sólo un click, es lograr el equilibrio entre las distintas fuentes de información (libros, revistas, internet, bases de datos, etc), y provocar en los estudiantes una verdadera reflexión sobre lo que leen. Y como decía: Tener cuidado en los proyectos y tareas que dejamos: Debemos propiciar la reflexión y el pensamiento crítico a través de estas actividades dentro y fuera del aula.

    1. Totalmente de acuerdo Gaby, creo que sigue existiendo mucho valor en cuanto a que los alumnos sepan consultar no solamente fuentes digitales, sino también fuentes análogas. Algo que hago con mis alumnos es restringir algunas actividades para que solamente usen fuentes análogas: consultar un libro físico, una revista impresa, etc. Otras por supuesto tienen total libertad o incluso están intencionadas para que vayan a bases de datos en línea, usen la página del banco mundial, consulten un vídeo o bien lo que se dice en Internet en relación a algún tema.

  3. Hola Miguel,

    Creo que has expresado — ¡en mejores palabras que yo tengo! — muchos de mis sentimientos sobre la red y los desafíos que nos ofrece acerca de la educación actual.

    Me llamó la atención tu comentario: “Una parte de este problema es que se piensa que no hay necesidad de retener ningún dato porque la información estará ahí cuando se le necesite.” Una periodista que me gusta mucho, Annie Murphy Paul, se dedica a investigar y escribir sobre la inteligencia y la educación. En esta entrada de su blog, Rules for Thinking in a Digital World, elabora lo que es que debemos de saber y poder hacer con cierta información. Bueno, es en inglés, pero a lo mejor te parezca interesante.

    http://anniemurphypaul.com/2013/06/rules-for-thinking-in-a-digital-world/

    Saludos,

    Nikki

    1. Hola Nikki, gracias por el artículo. Efectivamente ese es un tema que me preocupa del aprendizaje de hoy en día. Veo como muchos de los nuevos alumnos dependen totalmente de la tecnología y usan menos su capacidad para pensar y reflexionar; a veces incluso para hacer una sumatoria de 3 + 5, necesitan tomar la calculadora. Creo que la tecnología es una herramienta para poder hacer más cosas y extender nuestros alcances. No me imagino un cirujano con un paciente a corazón abierto y preguntándose a media operación qué es lo que sigue y diciendo: “déjenme meterme a Internet para investigarlo”.

  4. Miguel, me parece muy interesante tu reflexión al respecto de la red y descubro en ella los principales desafíos de estos tiempos digitales. Me pregunto si te has imaginado algún papel del profesor al respecto? Paco menciona una competencia como fundamental, el uso, gestión y aplicación de la información a la que tenemos acceso y me pregunto si no sería importante que esto iniciase desde la educación básica (a lo mejor secundaria), esto plantearía un cambio radical, no crees?

    Te imaginas otros cambios que se avecinen con este nuevo contexto?

    Bueno son preguntas que yo misma me hago, no tengo respuesta aún pero a lo mejor juntos la encontramos o nos hacemos más preguntas jejeje

    Saludos

    1. Hola Nilda, creo que ante estos cambios, avances tecnológicos y disponibilidad de la información, todos tenemos mucho que aprender en cuanto a la forma de utilizarla, tanto profesores como alumnos. Pienso que sí es importante que comencemos desde la educación básica, pero creo que el profesor tiene dos nuevos papeles: el primero es diseñar actividades que tengan que ver con el uso de la red, investigar, comparar, contrastar, colaborar en red, etc. El otro papel es el de orientar a los alumnos en cuanto a cómo utilizar la red, saber cómo confirmar la veracidad de la información encontrada, acudir a fuentes oficiales o con cierto nivel de regulación. Los cambios los veo en el sentido de que cada vez más gente va a tener la posibilidad de poder auto-capacitarse en un área sin acudir a una universidad, pero eso podría estar dejando una laguna en torno a la educación: gente que solo ha leído sobre una parte de un tema, pero que carece del resto de las competencias y habilidades para desempeñar una actividad profesional compleja.

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